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Esta iniciativa que confiamos en llevar a buen término dentro de poco tiempo, es la consecuencia de una búsqueda y de los interrogantes que a tanto nos impele el mundo de hoy. Este Club de Ideas queda abierto también a vuestras opiniones sobre el mismo. (El logotipo fue obra -otra colaboración desinteresada- de Pierino)


el mundo, hoy, siempre.


  


Mientras la paleontología se sumerge en un breve fragmento de fémur para escrutar los hábitos de nuestros lejanos parientes,  la existencia de cada ser humano confirma el todo de un universo que contiene la última cifra en una suma histórica de magnitud y profundidad. Si a cada uno de nosotros se nos impone la función de aprehender desde el primer llanto la estructura de un lenguaje,  la estética de los símbolos y el perfil de un destino que nos comunicará con el  “otro”, podemos afirmar, entonces, que lo que nos separa de aquél descalzo caminante que revela hoy su presencia, es una delgada pero fascinante frontera por la que cruzan mutuamente profundos interrogantes y atrevidas expectativas.


En este lado del mundo comenzamos a recorrer el tercer milenio. La novedad nos invita a un escorzo de nuestro alrededor: percibimos, de pronto, que algunos de los hechos y sus consecuencias nos invaden individual y colectivamente provocando vértigos y espantos, otros sucesos y avances nos reducen el análisis y la ulterior síntesis, y algunos, por fin,  nos compensan y deleitan en una ofrenda de placidez y júbilo. Es en el centro de esta auténtica conflagración donde se manifiestan nuestras vidas.


Nos preparamos también a despegar desde esta plataforma de lanzamiento que nos llevará más allá de este primer horizonte. Tenemos el profundo deber de considerar lo ético como categoría de trascendencia. Comprometamos nuestra voluntad de aportar a un hábitat en el que los crueles absurdos y las espúreas paradojas sean simplemente oscuros rincones perdidos en el tiempo. Hacer del pensamiento y el debate un instrumento para tal fin es responder a la primitiva esperanza de aquél antepasado que nos legó su fémur.


 


Coordinadores:


Daniel Cantero, antropólogo


Eduardo Mazo, escritor


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 El Club de ideas la Rambla, es una asociación que nació al calor del diálogo entre amigos interesados, y -¿por qué no decirlo?-, preocupados, frente a este mundo de turbulencias y perplejidades.


El hombre viene cruzando la historia desde los remotos momentos cuando esta se movía lentamente en grandes bloques centuriales, hasta nuestros días, donde los más radicales cambios suelen sucederse en breves calendarios e, incluso, en apretadas y tumultuosas jornadas.


A las ya conocidas tres preguntas existenciales, deberíamos agregar, por mor de la propia realidad que nos circunda, una cuarta, tal vez, más imperiosa y cercana que las otras: ¿qué está pasando?


Vivimos y convivimos en los centros o en las periferias de variados sistemas y estilos políticos, culturales y sociales. Habitamos aún un planeta encantador, acogedor y armonioso.


Sin embargo, nos agotamos en discusiones logomáticas sin percibir, por ejemplo, que a poca distancia de nuestros gestos se agrieta el futuro.


El Club de ideas la Rambla se abre hacia todas las cuestiones que afectan o condicionan nuestros quehaceres y proyectos. Es nuestra intención que en cada uno de los distintos debates participen aquellos que ejerzan sobre los temas tratados la autoridad avalada por el conocimiento. Sin embargo, no es el debate en sí lo que nos lleva a esta tarea, ni es la búsqueda de una pátina histriónica, tan sutil como estéril, lo que mueve esta iniciativa, ni, incluso, el agradable ejercicio de la tertulia. Nuestro énfasis está puesto en la necesidad de alcanzar, lejos de todo protagonismo, un intenso pero cordial contraste de reflexiones, un intercambio de sólidos fundamentos.


Los temas a debate se irán alternando dentro de un calendario de interés general hasta alcanzar los diversos contenidos programados. La entidad dispone de la tecnología más avanzada para que, en aquellos casos que se requiera, participen desde la distancia los invitados que no pudieran asistir personalmente a los debates, ofreciendo así, la salvedad geográfica y temporal.


Este proyecto también contiene un deseo: que el Club de ideas la Rambla llegue a ser, en su camino y en su desarrollo, un cimero punto de encuentro con el pensamiento crítico desde el mismo corazón de la ciudad de Barcelona.


 


BLOQUES DE LOS  DEBATES



BLOQUE 1:    Economía


BLOQUE 2:    Política


BLOQUE 3:    Cultura


BLOQUE 4:    Ciencia


BLOQUE 5:    Sociedad


BLOQUE 6:    Futuro


 


 


INVITADOS A LOS DEBATES


Bloque 1:


 


v    Miembros de Cámaras Pymes


v     Directivos de empresas internacionales


v     Dirigentes sindicales


v     Asesores fiscales


v     Agentes de Bolsa


v     Brokers


v     Funcionarios oficiales de Industria y Comercio


v     Funcionarios oficiales de los departamentos de Trabajo


v     Periodistas especializados


v     Economistas


v     Sociólogos


v     Miembros de ONG´S


v     Directivos de Bancos y Cajas de Ahorro


v     Dirigentes de organizaciones de ahorristas


v     Abogados laboralistas


v     Analistas de mercado


 


BLOQUE 2


 


v     Dirigentes políticos


v     Historiadores


v     Funcionarios institucionales


v     Jurisconsultos


v     Periodistas especializados


v     Analistas


v     Dirigentes sociales


v     Filósofos


v     Sociólogos


  


BLOQUE 3


 


v     Antropólogos


v     Profesionales informáticos


v     Sociólogos


v     Miembros de ONG´S


v     Docentes


v     Escritores


v     Dramaturgos


v     Músicos


v     Artistas plásticos


v     Críticos de arte


v     Filósofos


v     Historiadores


v     Dirigentes sociales


v     Publicitarios


v     Profesionales de medios de comunicación


v     Epistemólogos


v     Representantes religiosos


v     Sicólogos


 


BLOQUE 4


 


v     Físicos


v     Matemáticos


v     Biólogos


v     Químicos


v     Filósofos


v     Miembros de ONG´S


v     Ingenieros


v     Analistas castrenses


v     Analistas políticos


v    Dirigentes institucionales


 


BLOQUE 5


 


v     Sociólogos


v     Antropólogos


v     Historiadores


v     Miembros de ONG´S


v     Juristas


v     Demógrafos


v     Funcionarios municipales


v     Urbanistas


v     Arquitectos


v     Representantes religiosos


v     Teólogos


v     Analistas científicos


 


BLOQUE 6


 


v     Sociólogos


v     Analistas científicos


v     Miembros de ONG´S


v     Dirigentes institucionales


v     Filósofos


v     Astrónomos


v     Físicos


v     Biólogos


v     Escritores


 


                 ESTRUCTURA Y DESARROLLO DE LOS DEBATE


 


El número de participantes podrá variar de acuerdo a cada tema. El debate se establece a partir del alto nivel de conocimiento de los interlocutores en el marco de la más absoluta libertad de opiniones. Los moderadores tendrán la tarea de coordinar las intervenciones, mantener la cordialidad del diálogo y responder a todo tipo de solicitud que se haga durante el transcurso del encuentro. Las invitaciones se cursarán con la antelación suficiente a fin de permitir al interesado disponer su respuesta dentro del marco de sus actividades. El Club de ideas la Rambla responderá a todas las preguntas y sugerencias que sobre sus contenidos, estructura y proyectos, se le quieran hacerle llegar. Los participantes serán recibidos a su llegada por los directivos de la institución y agasajados al finalizar el encuentro con un cóctel de participación. Nuestro personal auxiliar dispondrá del material y la atención necesaria durante todo el encuentro.


Con el objeto de cubrir aquellas necesidades que coadyuven al mejor desarrollo de los debates sin limitación alguna, el Club de ideas la Rambla dispone, entre otros medios, de traducción simultánea y vídeo conferencia, que se utilizarán en las oportunidades que las características del debate lo exijan. Todos los encuentros serán cubiertos por distintos medios para su posterior difusión pública.


Los participantes que acudan desde otros territorios del Estado o del extranjero, tendrán cobertura de traslado, arribo y alojamiento completo durante su estancia en la ciudad. Estos invitados, si lo desean, disfrutarán, al día siguiente al debate, de un paseo turístico por la ciudad de Barcelona, ofrecido por la entidad.


Todos los debates serán grabados.


Se editará un resumen de cada encuentro para ser enviado a los participantes de los mismos. La página web del Club de ideas la Rambla reflejará los contenidos de cada debate.


Al finalizar cada ciclo se publicará un libro con todos los debates del año.


 



BLOQUE 01:



 


 


LA ECONOMÍA COMO HIPÓTESIS DE EQUILIBRIO O


DICOTOMÍA PERVERSA


 


Si bien la economía es tributaria de la vida social desde el primer movimiento de bienes e intercambio, no fue hasta el siglo XVIII cuando un escocés (Adam Smith) y un holandés emigrado (David Ricardo) la llevaron al campo de la teoría científica. Años después, mientras el que sería un nuevo pensador (Max Weber), nacía en Erfurt, otro (Karl Marx) publicaba, también en Alemania, su libro más trascendente, que, al paso de los años, sería leído en Gran Bretaña por quien pondría en entredicho casi todo lo andado hasta esos tiempos (John Maynard Keynes).


La economía, pese a manejar expresiones que van desde las matemáticas a la abstracción formal, no ha podido, a nuestro entender, sujetar hasta ahora los lindes que la puedan acercar o alejar del conjunto de la sociedad, provocando enconos y resistencias por una parte de la misma y complicidades con la otra.


Se ajusta en el tiempo aquella definición de Gaspar de Jovellanos escrita en 1809 y que aquí nos complace transcribir:


"Es así mismo muy recomendable el estudio de la economía, no sólo por el grande


 influjo que el conocimiento de sus principios tendría en la mejora de la legislación


 del Gobierno del Reino, sino porque siendo su objeto abrir y conservar abiertas todas


 las fuentes de riqueza, su influjo obra y se extiende a todas las artes y profesiones


 útiles que promueven la prosperidad nacional."


 


Hablar de economía es hablar de intereses y de sus diferentes estilos de entenderlos, de ejercerlos o de cuestionarlos. De todo ello se debatirá en los correspondientes debates del Club de ideas la Rambla.


 


 


A DEBATE


 


“Corporaciones versus Pymes (o David contra Goliat)”.


Dos concepciones y estructuras diferenciadas, tanto por sus potencialidades productivas como por sus influencias en el mundo de la macroeconomía, expresan hoy  una desigual realidad. Se puede tomar como una paradoja, (aunque no lo es) que aquellas empresas más alejadas de la sociedad, y que representan intereses supranacionales, son las que determinan el rumbo del llamado “mercado”, y en cambio, las pequeñas y medianas empresas, apegadas a la cultura, la historia y las necesidades de la población en las que se mueven y han nacido, se encuentran actualmente frente a una competitividad salvaje y la perspectiva de una fagocitación implacable. El debate puede aventurar un tipo u otro de desenlace.


 


 “¿Globalización o Mundialización? (¿Ambas, o ninguna?)”


El sólo concepto nos lleva directamente a una apretada definición del mundo actual. Sin embargo, más allá de las estadísticas (que denuncian a través de porcentajes los aberrantes desequilibrios que existen entre riqueza y pobreza), podemos preguntarnos si hay un efecto “espejo”, que al mismo tiempo que ofrezca una salida solidaria y sostenible, liquide esta fragmentación planetaria anticipándose así a posibles eclosiones que arrasarán sin dirección alguna lo creado hasta el presente. Pretendemos sacar a debate la contradicción que lleva consigo todo sistema económico, por totalizador que sea, y preguntarnos si esa misma contradicción encierra a su vez las llaves de su cualificación social o su lapidario final.


 


“La bolsa y/o la vida”


Las ya casi pintorescas y periódicas crisis financieras internacionales se presentan como dependientes de la “subjetividad” de quienes actúan sobre un mercado, cuyo eje se movería en la antinomia: confianza-desconfianza de los inversionistas, para desembocar en los fundamentos de una “economía sicológica”, que es, en definitiva, la manifestación de un temblor estructural con máscara de metafísica. El mundo del dinero –del gran dinero- tanto se refugia en el parqué como huye del mismo para protegerse en otro búnker, según vayan los tantos. Junto a las otras secciones del periódico, las páginas de la Bolsa ya son para muchos, lectura obligada en el desayuno.


 


“¿La clase obrera ya perdió el Paraíso?”


El fantasma que recorría Europa a finales del siglo diecinueve ha trocado su vestimenta y ahora viste de desempleo y precariedad social. Tal vez, ya no provoque el temor de antaño, aunque nuestro viejo personaje intente desembarazarse de tan desabridos ropajes. El trabajo, que en un tiempo significó una esclavitud, luego un derecho, es hoy un privilegio. De todos los estamentos, el que, sin duda, ha modificado más radicalmente su estructura es el mundo del trabajo. Un grado de corrimiento de la labor manual a la intelectual, por un lado, la aparición de un poderoso y privilegiado sector de trabajadores con dominios tecnológicos, por otro, pasando por la exclusión de muchos más, hasta llegar a un asistencialismo que socava conciencia y compromiso, nos llevan a debatir el futuro de los que, en definitiva, construyen todo lo que nos rodea.


 


 




BLOQUE 02


 LA POLITICA: FUNCIÓN NATURAL O CORPUS TRANSVERSAL EN LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD


 


Tal vez la primera palabra de contenido político fuera la palabra “libertad”, porque ella contiene el concepto “poder”. En esa especie de territorio de nadie que existe entre el individuo y los “otros” suele habitar la política (muchas veces estación terminal de un proceso convulsivo o bélico). 


En su andar histórico la política ha llegado a ser en nuestros días una profesión ejercida, tanto por autodidactas, como por egresados de niveles terciarios de estudio o investigación. En toda política hay un “frontal” y un “detrás” que la convierte, precisamente, en un fenómeno complejo, laberíntico y hasta críptico. (De ahí nuestra necesidad de encomillados).


El concepto político conduce a una determinada estructura dominante, de jerarquía o de organización, sea ésta la unidad nuclear de un colectivo o el colectivo mismo. Tal vez, porque la política lleva intrínseca la búsqueda de una síntesis inhallable, es por la que se ha movido entre períodos de anomia o rigidez compulsiva y otros de unidades o de caos y disolución. 


El Club de ideas la Rambla abre sus puertas al debate de tan apasionado asunto. Estos encuentros en sí mismos, también son un hecho político.


 


 A DEBATE



 


“¿Cuánto de partidos y cuánto de políticos?”


Cuando hablamos de política la razón nos conduce  a aquella “polis” ateniense  que sostenía el andamiaje desde el que Pericles y Gorgias, por ejemplo, tendían hacia el poder, Sócrates la mencionaba como arte y filosofía moral y Platón y Aristóteles la teorizaban como metafísica histórica. Luego, Maquiavelo, puso la política al servicio de la educación del “Príncipe”. En ese entrecruzar en el tiempo de sofistas, retóricos y nihilistas, se fue anudando el hecho político como organización y esquema. Todo ese esfuerzo de siglos llega hoy a nuestros días descascarado y trémulo. El debate, entonces, será preguntarse cómo recuperar el contenido y restañar el continente para que la brecha entre estructura partidaria y sociedad vuelva a transformarse en "polis”. 


 


“Adiós ismos, adiós. (¿Adiós?)”


En los últimos dos siglos, a partir de interpretaciones y definiciones de distintos modos  de vida, surgieron los -eufemísticamente llamados- “ismos” Algunos llegaron como culminación de procesos caóticos o revolucionarios, otros, como sutiles variantes de sistemas a la defensiva. Determinados historiadores y teóricos sugieren un plano de análisis que unificaría el destino de los “ismos” en un mismo sendero dialéctico, cuestionando a los que, desde el otro lado del pensamiento y la reflexión, ven en los mismos un claro enfrentamiento sin concesiones ni límites. Asistimos, pues, a uno de los debates más intensos y complejos de nuestro entorno.


 


“¿Cuándo comienza el  extremismo?


La primera –y reduccionista- respuesta a esta delicada pregunta tendría el apellido de “violencia”. Sin embargo, es precisamente la palabra “extremismo” una de las que ofrece múltiples ángulos de puntillosa corrección. Con sólo remitirnos a la historia de cada colectivo, saltando períodos de distinta longitud, encontraremos que una organización determinada y sus dirigentes, por ejemplo, que en un momento recibieron el estigma y la represión, son posteriormente ungidos, muchas veces, hasta la leyenda. También podríamos hablar de una “extremismo crónico” que, aún más lejos de la violencia, usurpa el albedrío y el primario sentido de libertad. Este debate es por su ardor y sus matices, una de las más profundas búsquedas de la naturaleza humana.


 


 “¿Qué es la noción de Nación?


Si en geometría las paralelas no se unen, en la acción política, unir sentimiento e ideología requiere un esfuerzo transgresor de aquella ley. La idea de Nación (que no es lo mismo que la idea de Patria) semeja un proceso de lenguaje, en el que conviven lo maternal, el objeto y la necesidad, hasta alcanzar el supremo objetivo de la comunicación. El Estado es, en nuestro caso, el considerado como fin último de la Nación. La noción lo busca como fundamento a la idea de pertenecer y sentirse integrado a un cuerpo social centralizado. Esta aspiración es un atributo inherente a la propia colectividad y a cada uno de sus integrantes. Pero esa  especie de mancomunión silenciosa va desarrollando a su vez fenómenos específicos y contradicciones profundas que terminan confluyendo, al paso del tiempo y de los cambios sectoriales, en intracontiendas de sinergia desintegradoras. El debate de este tema se adhiere al perfil del hoy más urgente.


 


 “¿Es el poder cuestión de poder?


No existe decisión nacional ni proyecto de país sin el ejercicio del poder. Esta apretada y funcional conclusión no lleva consigo, sin embargo, la definición del camino que conduce al poder. Es en esta incógnita donde reside la sustancia y la motivación que provoca el más alto símbolo de la política. Razón o fuerza, lógica o invasión, se acechan y combaten en este alcance. La contundencia de los hechos precisos nos señalan que debemos llegar a este debate a través de un cruce de  conocimientos de culturas y de documentadas situaciones históricas. La vida tiende hacia la síntesis tras pasar complejidades y confusiones. Si el poder es una de sus instancias insalvables, entonces, el intercambio de nuestras reflexiones podrán corregir sus desafueros.


 


 


BLOQUE 03


 


LA POLITICA: FUNCIÓN NATURAL O CORPUS TRANSVERSAL EN LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD


 


los    En los tiempos en los que la atrevida mano del artista diseñaba su colorido bisonte en una cueva de Altamira la palabra “cultura” se contenía, tal vez, en un simple y maternal sonido onomatopéyico, expresando, frente a esa curiosa imagen, su estupefacción y aplauso.


¿Qué  nos conduce  a querer dejar nuestra impronta y proclamar que así pensamos, así sentimos y así imaginamos? ¿Qué nos impele a transformar una simple función en el más subjetivo entramado vital, o a priorizar, muchas veces, la entelequia por sobre la necesidad? Será salvando las respuestas a estos interrogantes cuando nos daremos de bruces con la cultura, concepto éste que, en definitiva, merita los contenidos de cualquier colectividad humana siempre y cuando se ejerza y se distribuya en el interés de los valores fundamentales de cada uno de sus miembros y del conjunto todo, porque esa es, precisamente, la génesis de sus expresiones.


Bajo su sombra y su nombre se cobijan tanto los hacedores de adagios, como los viajeros de los sueños, aquellos que de la expectante nada sacan a la luz sus obras y sus misterios para que otros los reciban como respuesta a la búsqueda común de la definitiva Arcadia y al eco ineludible que nos dejó el bello mensaje de aquella mano en la piedra.


 


A DEBATE


 


“Aritmética de la cultura (¿cuántas culturas existen?)”


Podríamos salir del paso de esta pregunta con una ecléctica conclusión: existen una y varias culturas a la vez. Y por lo tanto, no tendría interés un debate sobre este asunto. Sin embargo, son los propios protagonistas los que se encargan de cuestionar cualquier cierre o limitación del término. Desde cada punto de la defragmentación social, lo que llamamos cultura se manifiesta con unívoca firmeza y convicción incrustando sus planteamientos en el propio tejido ideológico y político de quienes la manufacturan y la definen. Un debate, sin duda, más allá de la sola palabra o el fino equilibrio de una cifra.


 


“¿Cultura del desayuno u opinión publicada?”


Traemos los medios de comunicación al debate en este bloque, porque entendemos que ejercen su influencia sobre diversos asuntos, y son, a un costado de las expresiones más genuinas, informadores de la cultura y sus agendas. Esto no encierra un panegírico ni un aval invidente, sino un llamado al control de esa difusión y crítica, y a un alerta a una  posible y letal complicidad con intereses especulativos y manipuladores. Todo lo escrito, lo visto u oído tiene remitente y destinatario. Dependerá de la relación que exista en el plano de las ideas entre ambos, que el medio confirme el verdadero sentido de su presencia en la vida de la sociedad. La discusión esta servida.


 


¿Educación y/o/es cultura?


Las tres opciones pueden hilvanarse como alternativas sumatorias de argumentos rivales. En este capítulo atreveríamos, incluso, a invertir los términos, pero el giro tampoco nos llevaría a la precisa respuesta. Sin embargo, este es uno de los debates que exige el más formal de los análisis pues va en ello origen y consecuencia de una de las mas caras aspiraciones del comportamiento social. Interrogarnos sobre desde qué porción del campo pedagógico se nos ofrece –o niega- la cultura, es indagar sobre los valores determinantes y sus posibles rectificaciones con, o sin la participación de sus protagonistas; pero dejarlos en manos de erráticas decisiones terminarían por dañar la piel de ambos términos. 


 


“El dedo índice ¿nuevo instrumento de cultura y comunicación?”


Si nos apoyáramos en la teoría evolucionista de nuestra existencia (sin descartar otros postulados), nos subyuga la idea de ir mutando lenta pero inexorablemente al ritmo de nuestros avances y realizaciones de índole prácticas y más aún, observando el despliegue del ancho territorio de la cultura al que arribamos a través de objetos y mecanismos ya inexorablemente adheridos a nuestra vida cotidiana. El debate no tiene porqué encarar la reversibilidad de estas realidades asumidas como partes sustantivas de esta realidad, pero sí, intentar proteger el sentido, la exégesis de lo que ha sido, es y será, (no importa el instrumento que se necesite para disfrutarla), la cultura humana.


 


“¿La libertad y la cultura son compañeras?”


Aunque desde que han nacido, estas expresivas manifestaciones de la condición humana, intentan coincidir en rumbos, en tiempos y en oportunidades, luchando, muchas veces, alejadas entre sí durante largos períodos de profundos movimientos sociales, suelen enfrentarse a su vez, a obstáculos de mayor envergadura que sus dimensiones y sus apoyos. Si bien se convocan mutuamente, deben esforzarse para rechazar, en el camino a su encuentro, un aluvión de emboscadas y cautivantes llamadas desde los rincones más adustos de la arcanidad de los poderes políticos, económicos, jurídicos y hasta religiosos. Poner el debate en la búsqueda del centro de esa concordancia será también un ejercicio en la protección de esa unión ineludible.


 


“Quién imita mejor: ¿el arte o la naturaleza?”


Mucho antes de que un sutil intelectual irlandés desafiara lo establecido en una alusión metafórica que conjuraba dos territorios afines, ya el ilimitado mundo del arte apresuraba su andar, entre servicios adicionales que pretendían enajenarlo por un lado, y limpias explanadas de reconocimiento integral, por otro. El no límite, como sentido espectral de su propia existencia, convierte el arte en una secuencia paralela a la propia sociedad, necesitándose de ella y, en definitiva, de su ontológica percepción. Superar el acto en sí mismo, revertir la herejía en exquisita doctrina, trocar imaginación en obra, son las sustancias que mimetizan el arte con el todo. Y el todo, en respuesta, alienta sus audacias. Este debate nos llevará, como al filósofo, por los caminos del ser y no ser de la vida...y del arte.


 


BLOQUE 4


 


LA CIENCIA COMO VIRTUOSO PARADIGMA DE LA VIDA O ABSTRUSA MANIOBRA DE ELEGIDOS


 


Si la filosofía busca el porqué, la historiografía el cuándo, no hay duda que la ciencia se abre paso pensando el cómo y cuándo de aquél porqué. Y aún más, incorporando en su extraterritorialidad técnica el “hacer” al adverbio.


La ciencia se nutre de la cosa y su función para establecer el carácter final de sus revelaciones. De todas las extensiones del conocimiento es la más asediada y deseada por núcleos sectoriales en unos casos, -que intentan el usufructo de sus logros para sus interesados proyectos-, como por el poder estructural en otros, -que suele utilizarla para justificar tanto la manipulación del grupo, por ejemplo, como la agresión institucionalizada en sus distintas dimensiones, en un juego político y económico sin escrúpulos-. Sin embargo, más allá de este coqueteo demagógico y esa desnivelada contienda, la ciencia se incorpora a la sociedad cualificando el devenir de ésta, y expresando así, su verdadero principio existencial al intentar alejarse –no siempre con éxito- de la influencia del mancillamiento dominante.


Ya no hay rincón del quehacer humano en el que la ciencia no lleve ínsita su aplicación correspondiente. Ello mismo nos exige la necesidad de profundizar, no sólo en su comprensión, sino en el llamado a colocarla en  el punto cardinal donde se debata el futuro que le espera a este mundo nuestro y a sus futuros huéspedes


 



 


A DEBATE


 


 


“¡Ciencia: vista al frente...arrr!”


Si consideráramos el uso destructivo de sus logros como una de las expresiones ineludibles de la ciencia, ocultaríamos, tal vez, una contradicción básica. No es la ciencia en sí misma la que se incorpora a los fenómenos bélicos, sino es la usurpación que desde los sectores fácticos se hace de ella y de sus descubrimientos. La paradoja, entonces, radicaría en una ciencia desarmada que es utilizada para necesidades castrenses, terroristas y hasta perversamente jurídicas. Sin embargo, ciencia y científico se mueven umbilicalmente aledaños al poder político, militar o económico, lo que nos puede llevar a percibir una cierta complicidad de intereses. Pero es, precisamente, en esa reivindicación de su génesis cuando la ciencia emerge nimbada del más alto contenido humano. Verla sumergida en aquella contradicción que, sin llegar a disputa, la coloca entre la irrefrenable sed de sus necesidades y un estado de conciencia que se mueve desde la impotencia a la crítica, nos invita a un debate que no presupone indulgencia ni martirio, pero sí, debe esclarecer esta especie de chantaje que se le hace, cogida entre las varas de la vida y de la muerte.


 


“La señora Encarna y la isomería configuracional”


La ciencia se pone al servicio de la sociedad y se manifiesta aplicada en los ritmos y las intensidades de nuestras vidas cotidianas. Hacemos uso de sus alcances a través de una progresión que experimentamos sin detectar que es ella la que nos conduce a una u otra determinada praxis de nuestros quehaceres, desde los más elementales a los más complejos. Vivimos con, dentro y desde las realizaciones científicas, mientras hacemos observancia de una majestad veleidosa creyendo poseer un poder que no es otra cosa que el mérito de aquellos que en laboratorios y gabinetes crean lo que luego, cuando llega a nuestro hábitat a través de su acabado técnico, usufructuamos con deleite. La ciencia ya se instaló en nuestra sala. El debate no obvia, por supuesto, el deseo de comprobar en qué medida, la ciencia y nuestras sencillas jornadas, puedan mancomunarse hacia un destino mejor.


 


“¿Lloverá los martes por la tarde?”


Frente a su desarrollo y espectaculares avances, la ciencia va recibiendo, por un lado, expresiones horrorizadas que la denuestan sin paliativos, y por otro, enfebrecidos ultraístas que la azuzan sin miramientos. Preguntarse hasta dónde llegará la ciencia es un rictus arbitrario, (muchas veces movido por muy específicos intereses ligados estrechamente, por otra parte, a sectores que intentan manipularla para ponerla al servicio de objetivos contrarios a la ciencia misma). No es esta, por otra parte, la cuestión trascendente, cuando de lo que se trata es del conocimiento humano y de su aplicación periódica y temporal. El debate no gira sobre el hasta dónde, sino en preguntarse en qué condiciones, bajo qué tutelas y, sobre todo, en que medida, esa ilimitud colaborará en cubrir las heridas más aberrantes que aún hoy supuran, desde los rincones de la vergüenza, hacia el entramado social del planeta.


 


“¿Manipulación en el laboratorio o laboratorio de manipulación?”


Como oleadas se desatan los cruces de opiniones cuando del hermetismo de la ciencia se trata, viéndose en ello secretos planes y pavorosos descubrimientos. No hay duda que la ciencia, como toda actividad social debe ser ejercida bajo el control de los principios que esa sociedad se da a sí misma y siempre al servicio del más auténtico humanismo. Esa fiscalización garantiza la transparencia más exigente porque cualquier porción empañada invitaría a la sospecha primero y a la histeria luego, hasta  terminar, por último, en obstaculizar, y posiblemente, anular, el trabajo de los científicos o, peor aún, dejarlos inermes en manos de los especuladores estructurales. Las puertas del debate y de la ciencia se abren al mismo tiempo.


 


BLOQUE 05



 


LA SOCIEDAD COMO DETERMINISMO HISTÓRICO O NECESIDAD DEL OTRO EN LA CONCIENCIA INDIVIDUAL


 


Podemos tomar el origen de la sociedad desde distintos y válidos enfoques (asumiendo, por ejemplo, el impulso gregario de sobrevivencia, la distribución específica de una labor o de un desplazamiento,  la dinámica de núcleos humanos intralineados, etc.). Sean cuales fueran los fundamentos que la interpreten, nos llevan ineludiblemente a entender que la sociedad es y será, por mucho tiempo, un fenómeno abierto, y por eso mismo, de carácter integrador y sincrético. Sin embargo, en algunas de sus capas la sociedad muestra fracturas de sistemas que perduran en el transcurso de su propio desarrollo hasta acabar, algunas veces, en estrepitosas debacles históricas. Debemos creer que en el devenir de la vida colectiva la sociedad irá avanzando hacia una trayectoria que cualifique su propio existir, pues de lo contrario, sus múltiples estructuras comenzarán a desaparecer en un definitivo y aterrador “efecto dominó”. Si bien no existe un “afuera” de lo social, suceden manifestaciones sectoriales que en diversos campos exaltan, entre otros extremos, el mesianismo como fórmula de extrañas salvaciones imperiosas, la ruptura nihilista, -que simplemente enmascara una impotencia coercitiva-, o la aniquilación total como victoria sobre la plenitud las ideas.


Debemos darnos una oportunidad. En la pulsión del debate se fortalecen las confianzas y albedríos tan necesarios para descubrir en los que nos rodean el porqué de nuestra presencia y afanarnos, entonces, en el esfuerzo de un todo interpretado, para pasar, con la elegancia que nos otorga el pensamiento, de una sociedad vigilada a una sociedad vigilante


 


 A DEBATE


 


“La tribu hace zapping a la hora pico”


Abordar el territorio de la percepción que las colectividades unifican en el desarrollo de sus historias para traerlas a la horizontalidad del presente, es lo que nos lleva a reflexionar el  fenómeno de la imagen de la pantalla que se impone sobre la sutileza del concepto que  siempre provoca en el ver –no mirar- la aplicación del conocimiento aplicado y su logística. Desgajando casi artesanalmente el caleidoscopio mediático, no hay duda que el áureo podio lo ocupa la realidad visual, pudiéndose, por supuesto, entrecomillar los términos sin temor a perogrulladas. Esta enorme galaxia mediática ya tiene su agujero negro que casi todo lo absorbe y lo contrae sin posibilidad reversible en muchos casos. Y es tanta su influencia y su impertérrita prevaricación ideológica, que hasta el otro poder suele hincarse frente a ella,  no, por supuesto, como expresión de sumiso feligrés, sino como sinuosa maniobra de apropiación. Preguntarse si el hipnótico escenario catódico se ha convertido ya en el lugar  donde se bifurcan conciencia y neutralidad debe ser asumido por la misma sociedad y sus organizaciones nucleares. El debate tiende a sobreponerse a la impotencia. Integrado a los mayúsculos esfuerzos de superación cualitativa de la humanidad, se encuentra, sin duda alguna,  el espectacular salto hacia la cultura que tendrá que dar, tarde o temprano,  esta (casi diabólica) creación.


 


“El Himalaya y la fe”


Magia, mito y religión conforman una trilogía secuencial que arranca desde las humedades de las primeras muertes detectadas en un rincón de la cueva. Mientras tanto, al paso de esa transfiguración: de tosco ritual en acción simbólica ceremoniosa y protocolar, se iba esculpiendo la intangible figura de una representación por sobre todos los dominios, por sobre todas las inteligencia y todos los profanos desafíos, hasta culminar en una obra, por cuya propiedad tironean desde distintas versiones de lo sagrado, -incluido apocalípticos enfrentamientos-, unos y otros sostenedores de su propia verdad revelada. De cada tronco crecen ramas de las que, a su vez, nacen otras, y todas, como si la visión fuera una y la interpretación múltiple, se van alejando mutuamente en un efecto cósmico de divergentes fundamentos. Sin embargo, más allá de sus variables, el concepto teológico, la sensación del “algo” como incógnita y necesidad al mismo tiempo, sostiene este último tramo de la trilogía vinculado al límite descifrado pero aún sin atravesar. El debate, en esta oportunidad, se manifestará, sin duda, en un trayecto con períodos de turbulencias y otros de cielos despejados y tranquilos.


 


“¿La sociedad y el pueblo se conocen?”


El título de este debate podría conducirnos a sostener que es tanto una incongruencia, como una visión dicroica originada por el movimiento del análisis. Creemos, sin embargo, que hay una historia de bifurcaciones entre ambos conceptos, historia que, si bien no tiene un origen único, define un vasto territorio de colectivos jerarquizados, en primer término, por su variedad de niveles, hasta alcanzar luego, la síntesis de clases sociales, atravesadas en sus diversas intensidades por el poder político y las energías de intereses coadyuvantes. Pueblo y sociedad como combinación dialéctica o contradicción de ese mismo desarrollo. Un “arriba” y un “abajo” protagonistas de una narración situada, paradójicamente, en la periferia de ambas realidades, en la que permanecen, aún desconectadas entre sí, las esperanzadoras consignas de la tríada de finales del siglo dieciocho. El debate nos acercará a esa búsqueda.


 


“Persona masculina y persona femenina en tercera persona”


En los múltiples intentos por definir el concepto “familia” que se atribuyen los distintos sectores del pensamiento social encontramos, precisamente, una intersección de certezas y de relatividades que nos invita a uno de los más interesantes debates, pues está en juego en él, por un lado, la idea de un patrón-especie, o como el cuestionamiento del corpus estacionario, por otro. Familia y cultura se enlazan atravesando los parámetros del mito, de la ciencia, y hasta de la fantasía. El rol de género es en este debate un eje central. Sociedades donde se intenta resistir el viejo estigma de las tres “k” (kirche, kücher und kinder) se desarrollan a pocos kilómetros de otras en las que el papel de la mujer raya casi el instinto biológico como tarea fundamental dentro de la familia. Será el impulso con el que nos dispongamos al futuro el que atraiga también, hacia y desde la familia, una nueva y armoniosa concepción de la vida social.


 


“Los nuevos vecinos y la desconfianza en la escalera”


No hubo cambio ni ruptura alguna en la historia de la humanidad que no hubiese sido ejecutado por el perfil de la sutileza, o el arrojo y la intrepidez, provocando -según el lugar que se ocupara en el tránsito-, la aceptación o el rechazo. Toda transformación de nuestra realidad, todo movimiento dentro de ella, crea un impacto,  una conmoción, provocando la urgencia de ajustarse a nuevas condiciones. Urgencia que no siempre lleva consigo una higiénica estrategia, como cuando, por ejemplo, se  pone en entredicho la cuestión del que llega, del otro, que viene a quedarse, a ocupar un lugar y a unirse a un destino común después de recorrer un camino, primero geográfico, luego jurídico y por fin adoptivo e integrador. Este tema, de cierta  y opaca complejidad, (en el que se enfrentan, en un bando, el patrimonio étnico, cultural o económico como frontera, con la inevitable mixtura de culturas, de necesidades y de supervivencia, en el otro), alerta, sensibiliza y cuestiona. El fenómeno, que no es otra cosa que un momento más de parecidas y recíprocas historias, va modificando las  señas de identidad y sus instancias superestructurales en un devenir que, en definitiva, nunca acabará de consumarse, poniendo a prueba la capacidad de reconocerlo como confirmación de un proceso del que uno ha sido antecesor del otro. Es descubrir, en definitiva, que las grandes traslaciones humanas masivas traen consigo su causa y su efecto. Equidistante a ellos hay mucho de nuestro pasado. Se trata, entonces, de reconocerse en el otro, más allá de profanaciones ideológicas o de seudas e inmutables biologías y superioridades, y distribuir ética y principios solidarios como primer alimento del llegado. El debate trata y denuncia lo que pueda impedir este recibimiento.


 


BLOQUE 06


 


EL FUTURO COMO EUTANASIA GLOBAL O A LA OCASIÓN


LA PINTAN CALVA


 


Ninguna de nuestras funciones, de nuestros proyectos o de nuestros esfuerzos, tendrían un interés determinado si no viéramos que hay un posible y casi trascendente después en cada momento de la vida que nos toca en suerte. El futuro, -en el que nadie caminará sin embargo- es el punto central de esta motivación. Tal vez por contener, precisamente, lo inaccesible y lo deseado, es por lo que nos excita e ilusiona.


Pero junto a esa vibración nace también el temor y la pesadumbre ante ese mañana, avalada en muchos casos por nuestro propio comportamiento colectivo, sea institucional o social, público o privado. Porque si bien es cierto que por su intensidad, el caudal del conocimiento humano dignifica la existencia, también ese mismo caudal trae consigo grandes cantidades de sustancias aniquiladoras que al unirse entre sí crean ingobernables situaciones en el tiempo y en el espacio, llevando al ser humano a vivir en la intersección de su dignidad o su tragedia, en un constante desafío de valores.


Como el artesano trabaja el material para convertirlo en arte, así tenemos que trabajar nuestras realidades para transformarlas en un patrimonio de belleza protegida. Debatir sobre el futuro nos permitirá entregar a los que vengan una heredad impoluta y orgullosa.


 


A DEBATE 



 


 


“¿Acabará el hambre convertido en apetito?”


Simplemente, con la sola aseveración que, puestos todos en la firme decisión de derrotar el mayor enemigo del presente, alcanzaríamos un futuro más preciado, ya apostaría el devenir con el mayor de los énfasis y las más gratas confianzas. Sin entrar en las afiladas estadísticas que llegan a  formar parte de complacientes y ahítas sobremesas, no cabe duda que el futuro sólo será posible si el hambre estructural y crónico es derrotado definitivamente, pues esta es, a nuestro entender, el arma más silenciosa, sórdida y mortífera que se ha creado. Este auténtico y jadeante combate ya no es una simple cuestión de apresuradas campañas benefactoras: va en juego en ello la sobrevivencia de todos los seres humanos. Si combináramos estadística con perspectiva, podríamos arriesgar que, por cada ser humano condenado a morir de hambre, hay otro que, tarde o temprano, seguirá sus huellas hasta alcanzar su múltiplo en globalizadora escala. Aquí se unen todas las actitudes políticas y sociales a un tiempo. Aquello que parece no tocarnos ahora, comenzará a salpicarnos, luego nos implicará y por último nos afectará directamente hasta sumarnos a esta realidad de la que somos, en un solo tono,  responsables y acusados, aunque a la vista de un apretado presente, esa premisa parezca inalcanzable e, incluso, irrisoria.  El debate sirve también de advertencia.


 


“¿Cómo será esto cuando deje de cantar el ruiseñor?”


Si bien las organizaciones defensoras de lo que llamamos medio ambiente, es decir, sencillamente, el mundo que nos rodea, bregan incansablemente por alcanzar sus bienintencionados objetivos, no será hasta que esta protección se convierta en cuestión de Estado cuando por fin, sociedad y entorno armonicen, convivan y se condicionen en beneficio de ambas. Esto no es elusión a la actividad de esos auténticos luchadores ambientales. Pero, como cuestión que atañe al todo comunitario, no hay reivindicación que se alcance en su profundidad si no es a través de los cimientos del poder. Al mismo tiempo, la ciencia tiene la palabra, pues en esta configuración de materia y tiempo cada paso, por más leve, tendrá que asumir su carácter protector, aceptando, por otra parte que, aunque cada estadio modifica lo que lo contiene, es la sociedad quien debe acompañar ese proceso en que cada expresión desaparece para modificarse luego en una variedad de enlace. De todos modos, el debate es oferente a todas las teorías.


 


“¿Es el futuro un arma cargada de poesía?”


Nos atrevemos a usurpar –invertida- la bella definición del poeta para preguntarnos limpia, cordial y placenteramente si el futuro que nos espera será en realidad ese sueño que nos acompaña en cada amanecer. ¿Cuánto lastre tendremos que abandonar y cuánta nueva condición tendremos que adquirir para asegurar que ese futuro tenga el estricto cumplimiento de nuestros deseos más pletóricos? Preguntarnos si hoy estamos en el camino correcto, si hemos tomado los suficientes recaudos para todo ello, si seremos capaces de todas las rupturas necesarias y, en el marco de un borgiano laberinto, tengamos la sagacidad de movernos hacia la salida más humana. Porque de ese alcance disfrutarán nuestros descendientes con los que nos unirán cálidos afectos en la distancia. El futuro entonces será un verso que cantará nuestro paso por el hoy.  Todo ello está en el centro de este debate.


 


“¿Overbooking a Marte?”


Una de las lecturas mas informales pero fascinantes es la llamada literatura de ciencia ficción que muchas veces se anticipó, a través de su imaginación liberada, a  algunos avances a los que la ciencia llegó más tarde. Una de las vertientes más fructíferas de esa literatura son los viajes espaciales hacia mundos ignotos, lejanos, aleatorios, peligrosos, donde se suscitan encuentros tensos o pacíficos con otros seres. Los autores de este género literario se apoyan en lo que la historia ha confirmado: el ser humano es un viajero que se va alejando de cada lugar al que llega, adaptándose en cada caso, con una plasticidad exquisita, a una vida plena de aventuras en el nuevo entorno. Todo se convierte en camino y todo, en definitiva, está más allá. Como siempre, cuando se establece relación, el viajero tiene que sentirse acompañado e integrado dentro de un proyecto colectivo. El debate nos enfrenta a dilucidar si el futuro nos encontrará renegando de aquella premisa, o sosteniéndola impávidos y decididos ante los lejanos y subyugantes puertos que nos esperan.


 
 © Copyright Eduardo Mazo 2002