“YO FUI UN PROFESOR INDULGENTE”
(Sus opiniones como profesor)
Yo he sido profesor de literatura inglesa y americana durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras, también un año en la Universidad Católica. De modo que tengo cierta experiencia...Mi padre fue profesor de Sicología y mi bisabuelo inglés, doctor en filosofía en Heidelberg. Él dio todos los exámenes en latín porque no podía costearse Cambridge y Oxford: se fue a Alemania y volvió con su título. No sabía una palabra de alemán y dio todos sus exámenes en latín, cosa que sería imposible ahora porque ningún estudiante sabe latín –nosotros tampoco- como para tomar un examen.
Yo creo que la Universidad debe exigir...Ahora yo, personalmente, no he sido muy exigente. En veinte años –cuarenta trimestres si mi escasa aritmética no me engaña- aplacé a tres estudiantes y eso porque me obviaron. Yo les dije: “Ustedes deberían hacer una comida, porque para ser aplazados por mí, deben ser extraordinarios”. Yo fui un profesor indulgente.
Yo pensaba que la vida es dura y no tenía que ponerle trabas a nadie. Además, después de todo, el hecho de que a una persona le agrade o no la literatura inglesa, puede no ser importante para él. No es como un médico que tiene que salvar vidas, un ingeniero que debe construir edificios que no se vengan abajo. A la mayoría de la gente no le interesa la literatura y por ahí vive mejor o con mayor felicidad que los escritores, aunque a mí me gusta mucho...”
Mi padre decía que no había que enseñarle nada a nadie. Que lo que se leía sin placer era como si no se leyera. Yo, por ejemplo, no tengo mayores títulos, pero soy bachiller del College de Ginebra. He estudiado muchas materias y, de las que preparé para dar examen, no sé absolutamente nada: aritmética, geometría, álgebra sí porque me gustaba, un poco de geografía también. ¡Qué sé yo de mineralogía ni de botánica, de zoología, dibujo, música, gimnasia. ! ¡Nada me interesaba! En cambio había logrado ser un buen latinista. Ahora olvido mi latín, aunque el olvido ya es una posesión...El latín impone una disciplina.
Cuando yo enseñaba les decía a mis alumnos: “Las literaturas inglesa y americana son muy ricas. No sería raro que alguna vez un autor, sin saberlo haya escrito para cada uno de ustedes”
Si un libro les resulta tedioso, déjenlo, no importa que sea antiguo, clásico o que el autor se llame Shakespeare o Milton. Déjenlo porque estoy seguro que van a encontrar un autor que les va a gustar”. Y efectivamente, algunos tardaron en encontrarlo...Tuve una experiencia muy grata hace algunos meses: Yo venía por la calle Maipú y me detuvo un señor. Me preguntó:
-¿Usted es Borges?
- Creo que sí, le dije.
- Bueno, quiero agradecerle una cosa personalmente.
¿ Y qué es esa cosa?
- Yo sigo su obra y usted ha mencionado muchas veces a Stevenson, me ha hecho conocerlo y quiero agradecérselo.
Es lo mejor que pudieron decirme, ¿no? Que yo haya llevado a alguien a conocer a un gran escritor como Stevenson y que ese lector me lo agradezca. Y bueno, sí, lloré.
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