Diario La Nación, Buenos Aires, 20/08/1999
LOS VERSOS QUE NUNCA ESCRIBIÓ
“Si pudiera vivir nuevamente mi vida/en la próxima trataría de cometer más errores./No intentaría ser tan perfecto,/me relajaría más”, comienza diciendo el poema “Instantes”, atribuido erróneamente a Borges.
Esos versos apócrifos, que el escritor supuestamente firmó a los 85 años, circularon por todo el planeta y pasaron a formar parte de una suerte de folklore borgeano.
En España, por ejemplo, llegaron a imprimirse en remeras y tazas, e incluso fueron utilizados para el aviso televisivo de una compañía de seguros.
Si bien la hipótesis de que “Instantes” es obra de Borges no resiste un análisis serio (sobre todo si se tiene en cuenta la parte que dice: “comería más helados y menos habas”), aún hay quienes afirman que le pertenece al poeta centenario. Si no, basta con asomarse a Internet (por ejemplo: http://www.legazpi.com/informa/instante.htm)
La verdadera autora del poema –considerado por los especialistas como de mal gusto, y demasiado materialista y estereotipado para ser de Borges- es la norteamericana Nadine Stair, una desconocida en el mundo literario.
Stair lo publicó en 1978, en Ginebra, ocho años antes de que el escritor muriera allí; lo hizo en inglés.
Origen de un equívoco
La confusión nació en 1983, cuando el autor de best sellers Leo Buscaglia reprodujo el poema en su libro “Living, loving & leaming” y se lo atribuyó a un hombre cuya existencia se agotaba. Las últimas líneas dicen: “Pero ya ven, tengo 85 años/y sé que me estoy muriendo”.
Quienes creyeron que se trataba de Borges desconocían la edad que en aquel momento tenía el autor de “Ficciones”, en 1983 cumplía 84 años, y no 85. Pero la leyenda se encargó de borrar las imprecisiones.
Luego del fallecimiento de Borges, la revista argentina de psicología “Uno mismo”, institucionalizó el error. Publicó los versos con el título “Instantes”, firmados por el escritor.
María Kodama consiguió que “Uno mismo” rectificara su osadía y que el Ministerio de Educación aclarase, en una gacetilla, quién había escrito en realidad el poema. Todo esto le llevó a la viuda del escritor ocho años, durante los cuales no se cansó de repetir: “Si Borges hubiera escrito eso, yo habría dejado de estar enamorada de él en ese momento”.
El de “Instantes” no fue el único episodio de ese género que tuvo el autor de “El Aleph”. En 1984, la revista italiana “Nuovi Argomenti” difundió “El misterio de la cruz”, un cuento atribuido a Borges, cedido por Franco Maria Ricci.
El verdadero autor, cuyo nombre no trascendió, confesó la burla años después. Pero por un tiempo les hizo creer a muchos que el tesoro hallado en la obra de Borges tenía el brillo de oro.
Simplemente, con leer este texto, -digamos, poema, para ser benevolentes- se descarta la autoría de Borges.
INSTANTES
Si pudiera vivir nuevamente
mi vida,
en la próxima trataría de
cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto,
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho, tomaría muy pocas
cosas con seriedad.
Sería menos higiénico,
correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a lugares donde nunca
he ido,
comería más helados y menos
habas.
Tendría más problemas reales
y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas
que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de
alegría.
Pero si pudiera volver atrás,
trataría de tener sólo buenos
momentos.
Por si no lo saben, de eso está
hecha la vida,
sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos
que no liba a ninguna parte sin
un termómetro,
una bolsa de agua caliente, un
paraguas
y un paracaídas.
Si pudiera volver a vivir,
viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir,
comenzaría a andar descalzo
a principios de la Primavera
y seguiría así hasta concluir el
otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez la vida por
delante.
Pero ya ven, tengo 85 años
y sé que me estoy muriendo.
El mismo Borges -más allá del tiempo- se encarga de poner las cosas en su órden. Veamos un poema suyo del libro "El otro, el mismo", publicado en 1969 -que dedicó a Leopoldo Lugones: "Si no me engaño, usted no me malquería, Lugones, y le hubiera gustado que le gustara algún trabajo mío"-. El título del poema es "El instante". La distancia literaria entre aquél apócrifo y éste de Borges, puede ser medido por el valor de la ética y la genialidad.
EL INSTANTE
¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
De espadas que los tártaros soñaron,
Dónde los fuertes muros que allanaron,
Dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
Erige el tiempo. Sucesión y engaño
Es la rutina del reloj. El año
No es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
De agonías, de luces, de cuidados;
El rostro que se mira en los gastados
Espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
Otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.
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