¡Alto el fuego!

 

ALTO EL FUEGO-NUEVO

El más extenso de mis libros de poemas. En el prólogo narro la leyenda de aquél jardinero persa que se cruzó con la muerte y… Ustedes ya conocen el epílogo. Los poemas también soy leyenda y se transmiten por los ojos y las bocas de los hombres. Son necesarios esos sentidos, pero son imprescindibles los otros, los sentidos de la razón y la emoción, los que meritan el valor de cada uno de nosotros, esos son los sentidos insalvables para que el poema nos invada, nos llueva, nos perfeccione los adentros, nos limpie. Para poder cruzarnos con la vida mientras viajamos a Hispahan.

 

EL RATERO

-¡Al ladrón! ¡Al ladrón!
Usted, compadre, ¡corra!
Usted, amigo, ¡corra!
Camarada, ¡corre!
Compañero, ¡corre!
Hermano, ¡corre!
Todo el mundo: ¡Al ladrón! ¡Al ladrón!
¡AL LADRÓN!

-¿Qué te han robado, eduardo?

– La vida, ¡córrelo!

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